Mago Vituco, Asia Tour I

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Mago Vituco

Mago Vituco
Vituco nació en Compostela, desde pequeño el espectáculo le llamó. A medida que creció fue aprendiendo y mejorando sus espectáculos. Ha viajado por España, Portugal o Alemania. Desarrolla shows no solo para teatros, también pone su talento al servicio del marketing y ha trabajado con distintas compañías. En los últimos años se ha especializado en cruceros por el Mediterráneo hasta que ha aparecido la oportunidad de viajar a Asia en donde estará los próximos meses.

Nuestro colaborador Vituco nos contará las peripecias de un mago compostelano embarcado en cruceros por Asia, un mago gallego en oriente.

Antes de nada quisiera presentarme , soy el Mago Vituco , un compostelano que desde muy pequeño se sintió atraído por el mundo del espectáculo. Durante mucho tiempo he ofrecido mi show por los más diversos teatros y festivales de Magia de España, Portugal o Alemania.  

Los últimos 5 años he actuado en una compañía de ferrys en el mediterráneo. Hace un mes se presentó la oportunidad de embarcarme en un crucero,  ofrecer mi show a miles de personas cada semana y conocer mundos que hasta hace muy poco pensaba que nunca conocería.

El primer contrato me trae nada más y nada menos que al continente asiático. Miles de chinos dispuestos a ver el show y la posibilidad de conocer Japón. China y Korea, una aventura irresistible. Pero había que llegar. Vuelo de Santiago a Madrid y de allí a Tokio, 14 horas sentado para terminar cambiando de aeropuerto para coger otro avión hasta Nagasaki. Por suerte la empresa se ha encargado de los traslados y de los farragosos trámites de extranjería. Todo es nuevo , diferente , impresionante, por suerte se ven carteles en inglés con las indicaciones dentro del aeropuerto. Llego, por fin, agotado al hotel en el que pasaré la noche antes de embarcarme en la que será mi casa los próximos meses.

Instalado ya en Asia es cuando empiezan los “problemas”, eso si, todos muy graciosos. Cuando uno va al baño no espera encontrarse una nave especial en el lugar de la taza de toda la vida, nadie nos prepara para eso. Botones por todas partes, empieza la hora de “toca y prueba”. Al sentarme noto que la taza está calentita ( no , no ha pasado nadie por allí, están calentitas para que te sientes más a gusto ) botón 1, se enciende un chorro que es para limpiarte después de tus necesidades , puedes regularlo. Botón 2 ,otro chorro en otra dirección, puedes seguir con la limpieza a fondo, también con regulación de presión. Botón 3 , una música se enciende. Botón 4, puedes poner más o menos el volumen ( para que tus vecinos no escuchen que estás en el baño ). ¡¡Dios mío!! más botones, casi que no me atrevo a tocarlos… pero el principal , el de descargar el agua, la cisterna aun no la he encontrado. Esto de venir al baño ha sido … no sé cómo definirlo… pero algo nuevo .

Una vez terminada la odisea del baño me dirijo al restaurante. Algo bueno que nos encontraremos tanto en Japón como en China es que en todos los restaurantes o sitios de comida suelen tener replicas exactas de los platos que puedes comer, así ya puedes ir pensando que te apetece más al menos por la vista, una vez dentro también todos los platos tienen sus respectivas fotos. Esto te soluciona bastante el pedir la comida pero si quieres preguntar algo no suelen entender ni hablar el inglés, con lo que la cosa se complica. Yo pensaba que no habría problema pues los signos, dicen, son lenguaje universal, pero NO… algo que es tan simple aparentemente , no lo es tanto. En otras culturas los gestos no tienen el mismo significado. Me pasé un buen rato intentado pedir y al final me comí unos fideos con un poco de carne , eso sí, deliciosos

No llevaba ni medio día en Japón y la cosas se presentaban como que no iban a ser muy fáciles, divertidas pero complicadas.

En el barco

Al día siguiente tocaba embarcar. Los primeros días en un barco son los mas complicados por todo lo que ello conlleva, cursos de seguridad a bordo, conocer nueva gente, los problemas con el idioma. Por suerte el estreno del show ha salido muy bien y ha tenido una buena acogida entre el público asiático, eso compensa todo el esfuerzo para llegar aqui.

Fukuoka

Hemos llegado a Fukuoka , situada al norte de la isla de Kyushu, un puerto de entrada de una gran número de turistas asiáticos.

Al bajar del barco cogemos una hoja ,en la oficina de turismo, con todas las indicaciones en japonés para poder señalar y preguntar a alguien en caso de que lo necesitemos o , lo que es más importante, regresar a tiempo al puerto.

Japón es un país lleno de contrastes y con una cultura muy distinta a la nuestra. Son personas muy adecuadas y siempre dispuestas a ayudar. Fukuoka es una ciudad extensa con muchas cosas que ver. Algo para hacer es ir a comer a los puestos callejeros de Nasaku, yo no podré porque abren a las seis de la tarde y no volvería a tiempo así que como con los compañeros del barco en una barbecue.  Se trata de un restaurante donde cada mesa tiene su horno, pagas por el tiempo que vas a estar pidiendo comida a través de una tablet. Nos hemos cogido 90 minutos, en los cuales no para de desfilar una infinita gama de carnes , verduras , arroz y sopas por nuestra mesa, todo delicioso y, en especial con una carne de gran calidad.

Hemos vuelto paseando por el parque Ohori , un bonito parque diseñado siguiendo un estilo clásico chino y situado al lado de unas ruinas de un antiguo castillo. Allí se encuentra el Museo de arte de Fukuoka lleno de estatuas budistas del siglo XII y obras de arte moderno de artistas como Dalí.

El parque está lleno de águilas , si tiras un trocito de pan al aire vendrán volando con gran rapidez a por su objetivo. Me lo paso en grande, como un niño pequeño, jugando con ellas lanzando bolitas de pan. Comienzan a caer unos copos de nieve así que nos vamos a por un café.

El tiempo se nos termina y tenemos que regresar al barco pero antes damos una vuelta por Tenjin , el barrio rojo de Fukuoka, lleno de pubs, restaurantes, puestos callejeros  y centros comerciales. Todo un contraste de colores , carteles luminosos y edificios modernos.

Por lo que decía la gente, antes de llegar aquí, pensaba que Japón era un lugar caro,  pero al final no lo es tanto e incluso algunas cosas llegan a ser muy baratas.

El tiempo se ha pasado volando pero me voy muy contento y pensando lo afortunado que soy de poder vivir estas experiencias. Prácticamente aun no he conocido nada y todo es sorprendente. En cuatro días volvemos a estar en Fukuoka de nuevo , así que tendré tiempo de seguir conociendo un poquito más de la ciudad.

Próximo destino Shanghái, será el puerto que más visite puesto que nuestro crucero siempre parte de aquí. Cada semana podré pasear y descubrir esta ciudad China que espero que me sorprenda tanto como lo hizo Japón.

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